Ingrediente del mes
Betarragas
De sabor dulce y terroso, las betarragas –también conocidas como remolachas– son un tubérculo de color púrpura vibrante que se consume desde tiempos ancestrales. Originarias de la región mediterránea, hoy se cultivan en casi todo el mundo, y están en su mejor momento durante los meses de otoño e invierno. Su color y sabor característicos las hacen destacar en cualquier plato: pueden disfrutarse crudas, cocidas, asadas, encurtidas y más, combinando muy bien con lácteos como queso de cabra, yogurt o ricota. Además, son muy nutritivas, siendo una excelente fuente de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes.
Aquí, algunos consejos para elegir, cocinar y conservar las betarragas, junto a dos recetas para disfrutar en casa.
Cómo elegirlas: escoge betarragas que sean firmes y pesadas para su tamaño. Deben tener la piel lisa y sin manchas, evita aquellas que estén blandas o arrugadas. Las hojas, si están presentes, deben ser verdes y frescas: el mejor indicador para reconocer si fueron cosechadas recientemente.
Cómo cocinarlas: las betarragas pueden prepararse de diversas formas. Puedes asarlas para realzar su dulzura natural, hervirlas o cocinarlas al vapor hasta que estén tiernas, o rallarlas crudas para ensaladas. También son deliciosas a la parrilla, en purés, sopas y jugos naturales. ¿Un consejo para pelarlas fácilmente? Después de cocidas, sumérgelas en agua fría y la piel se desprenderá sin esfuerzo.
Cómo conservarlas: guárdalas en el refrigerador, en una bolsa de plástico perforada para permitir la circulación de aire. También puedes congelarlas después de cocinarlas, para extender su vida útil.
Duración aproximada: frescas, las betarragas pueden mantenerse en buen estado hasta dos semanas en el refrigerador. Cocidas, es mejor consumirlas dentro de tres a cinco días para disfrutar de su sabor y textura.


